Bill Maher: Cuando el ateísmo no es sinónimo de escepticismo

bill-maher-p1William Maher, Jr. (más conocido como Bill Maher) es un comediante, comentarista político y presentador de televisión norteamericano. Célebre por su postura anti-religiosa y sus monólogos humorísticos donde incorpora ácidas e incisivas críticas hacia la derecha política y la religión, a la que ha descrito como un desorden neurológico que justifica locuras y evita que la gente piense. Protagonizó Religulous, un brillante e hilarante documental en tono satírico que hace mofa de las religiones y analiza los problemas asociados a esta. Además, es miembro consejero de Project Reason, una fundación que promociona el escepticismo, el conocimiento científico y los valores laicos. Actualmente se desempeña como presentador del “talk show” de HBO Real Time with Bill Maher, dónde comenta y discute acontecimientos sociales.

Hasta acá vamos bien. Bill parece un tipo listo. Un buen observador de la realidad social que articula sus acertadas observaciones a través del humor. Pero por sobre todo, una persona racional y escéptica.

Lamentablemente —y a pesar de lo que pueda parecer— esto no es del todo así. Maher adolece de un GRAN problema presente en una considerable cantidad de ateos y militantes anti-religiosos; “el escepticismo selectivo”. Esto significa aplicar el pensamiento racional y el sentido común solo a ciertas áreas del conocimiento. Ateos, agnósticos o gente que simplemente aparenta inteligencia apoyando pseudociencias y teorías de conspiración, tristemente, es un fenómeno más frecuente de lo que muchos quisiéramos suponer.

La controversia antivacunas: Maher vs Shermer

Así es como nuestro querido Bill en el 2009 adoptó una postura que despertó ciertas reacciones en la comunidad escéptica. Quien alguna vez fuese ganador del premio Richard Dawkins por la Atheist Alliance International —reconocimiento concedido a ateos sobresalientes que promueven la educación científica (dulce ironía)— se manifestó públicamente en contra de las vacunas. A raíz de esto Michael Shermer, fundador de la Skeptics Society, y editor de su revista oficial, Skeptic, publicó en el Huffington Post una carta abierta dirigida a Maher, que puedes leer a continuación.  

Querido Bill,

Hace años me invitaste a aparecer como escéptico varias veces en el espectáculo de ABC “Politicamente Incorrecto”, y desde entonces he compartido tu escepticismo en muchos asuntos importantes para ambos: el creacionismo y diseño inteligente, sobrenaturalismo religioso y el disparate paranormal de la Nueva Era, los que “saben la verdad” del 9 / 11, los que saben del “origen” de Obama , y toda clase de caldos fríos de conspiración. Sobre estas cuestiones, y muchos otros, es que con razón te ganaste el Premio Richard Dawkins de la Fundación de Richard, que promueve la razón y la ciencia.

Sin embargo, creo que cuando se trata de medicina alternativa, en general, y las vacunas, en particular, has caído presa de los mismos sesgos cognitivos y de pensamiento conspirativo que tan astutamente has identificado en los demás. De hecho, el principio mismo de la forma en que se basa el funcionamiento de la vacunación es una prueba más (como si necesitáramos más) en contra de los creacionistas, de que la evolución ocurrió y que la selección natural es real: las vacunas funcionan engañando al sistema inmune del cuerpo haciéndole pensar que ya ha tenido la enfermedad para la que se administró la vacuna. Nuestro sistema inmune “se adapta” a los patógenos invasores y “evoluciona” para luchar contra ellos, de manera que cuando se encuentra con un patógeno biológicamente similar (que a su vez puede haber evolucionado) tiene en su arsenal las armas necesarias para luchar contra ella. Por esta razón muchos de nosotros nació en la década de 1950 y antes, tenemos una cierta inmunidad contra la gripe H1N1, debido a su similitud genética con los virus de la gripe de antes, y esa es la razón por la qué muchos de los nacidos después en verdad deben ser vacunadas. 

Las vacunas no son 100% eficaces, ni están libres de riesgos. Pero las ventajas superan con creces los riesgos, y cuando las comunidades en los EE.UU. y en el Reino Unido en los últimos años  han sido sometidas a vacunas en gran número, se pierde la inmunidad de grupo y las enfermedades transmisibles han regresado. Este es otro ejemplo de la evolución en funciones, pero en este caso está trabajando en contra de nosotros (ver en www.sciencebasedmedicine.org numerosos artículos para responder a cada una de las objeciones a las vacunas). 

La vacunación es uno de los grandes descubrimientos de la ciencia. Es una ironía considerable, pues, que como un opositor a pleno pulmón de las tonterías que llamadas diseño inteligente, tu postura anti-vacunación teconvierta en algo así como un anti-evolucionista. Puesto que has sido tan textual en tu defensa de la teoría de la evolución, te ruego que seas coherente en tu apoyo a la teoría en todos los dominios y que por favor reconsidera tu posición sobre las vacunas. No era tan irracional ser un escéptico de la vacunación en la década de 1880, como lo fue el co-descubridor de la selección natural – Alfred Russel Wallace – pero hemos aprendido mucho durante el siglo pasado. La evolución explica por qué las vacunas funcionan. Por favor, deja de negar la evolución en este caso especial. 

Además, Bill, tus comentarios acerca de no querer “confiar en el gobierno” para inyectarnos con un virus potencialmente mortal, junto con los comentarios que has escrito sobre “las grandes compañías farmacéuticas” que colaboran con la AMA y el CDC para mantenernos enfermos, en nombre de las ganancias corporativas es, en todo lo que importa, indistinguible de la teoría conspiranoica del 9 / 11. Tu línea brillante acerca de cómo sabemos que la administración Bush no orquestó el atentado del  9 / 11 (“porque funcionó”), se aplica aquí: la idea de que decenas o cientos de ejecutivos farmacéuticos, directores de la AMA, los médicos de los CDC y directores ejecutivos podrían orquestar una conspiración para mantenernos enfermos a todos en el nombre de dinero y el poder hace tanto sentido como creer que Bush, Cheney, Rumsfeld, y sus burócratas colocaron artefactos explosivos en el World Trade Center y volaron aviones de control hacia los edificios. 

Por último, Bill, por favor considera la extraña yuxtaposición de tu apoyo entusiasta a la reforma de salud y la intervención del gobierno en este aspecto de nuestra vida médica, con tu escepticismo de que estas mismas personas – cuando se trata de la vacunación y la prevención de enfermedades – de repente pierden su sentido de la moralidad, junto con su formación como médicos. Tú excorias el derecho político por no confiarle nuestra salud al gobierno, y luego en el próximo aliento sin darte cuenta te unes a su coro cuando se denuncian las vacunas, aumentando así el forraje para sus cañones ideológicos. Por favor, recuerda que se trata de la misma gente administrando tanto la asistencia sanitaria como los programas de vacunación. 

Una de las características más notables de la ciencia es que a menudo conduce a sus practicantes a cambiar de opinión y decir “Yo estaba equivocado”. Tal vez no lo hacemos lo suficiente, ya que nuestras propias anteojeras y nuestros egos se interponen en el camino, pero sucede, y sin duda sucede mucho más en la ciencia que lo hace en la religión o la política. Yo lo he hecho. Yo solía ser un escéptico del calentamiento global, pero volví a examinar la evidencia y he anunciado en la revista Scientific American que yo estaba equivocado. Por favor, reconsidera tanto las pruebas de vacunación, como las incoherencias en su posición, y piensa en hacer una de las cosas más valientes y honorables  que cualquier pensador crítico puede hacer, y es decir públicamente “cambié de opinión. Estaba equivocado”. 

Con todo respeto,

Michael Shermer

Ese mismo año Maher encendía las redes sociales con tweets dónde llamaba idiotas a quienes reciben vacunas contra la gripe.

Conspiración de la industria farmacéutica y la medicina tradicional

El pseudoescepticismo de Maher hacia la medicina occidental y su desconfianza hacia la industria farmacéutica han quedado patentados más de una vez en su programa en HBO. También ha dejado implícita su simpatía por las “medicinas alternativas” protestando porque “la medicina alternativa a menudo es ilegal en este país.” (como si eso fuese algo malo) o que se puede ir a la cárcel “por solo sugerir cualquier tratamiento alternativo para el cáncer” (cosa que en realidad nunca ha sucedido) ya que “las compañías farmacéuticas tienen sus tentáculos envueltos alrededor del gobierno de este país”. ¿Les suena eso?

Acerca del cáncer también afirmó —haciendo referencia al tratamiento pseudomédico a base de laetril (tratamiento no permitido ni aprobado por la FDA de los Estados Unidos, debido a que posee la misma toxicidad que el cianuro y que ha sido demostrado como ineficiente contra el cáncer en innumerables ocaciones)— no se si funciona, pero la mierda que hemos intentado durante los últimos 50 años tampoco lo hace“.

Negacionismo del VIH y la reciente polémica de Chachoua

Pero eso no es todo. La polémica se reabrió el pasado viernes 30 de enero cuando Bill Maher, en un segmento de su programa, presentó a un “médico” australiano llamado Samir Chachoua quien afirma curar el SIDA inyectando “leche de cabra”. Lejos de abordarlo de forma crítica, Maher no opuso ninguna resistencia a la charlatanería de Chachoua y escuchó con atención sus afirmaciones disparatadas y contradictorias durante 10 minutos, dando crédito a una práctica peligrosa y potencialmente mortal.

Esto generó la indignación de muchos usuarios en las redes sociales, incluido Peter Staley, un activista contra el SIDA y a favor de los derechos homosexuales, cuya fundación trabajó con el ACT-UP (Coalición del sida para desatar el poder, por su sigla en inglés) y su spin-off el TAG (Grupo de Acción para el Tratamiento) en el documental nominado al Oscar el 2012  “Cómo sobrevivir a una plaga”, quien publicó un mensaje en Facebook diciendo: “Esto es lo último que un activista contra el SIDA necesita abordar en este momento. Pero tendremos que hacerlo, porque estoy seguro que algunas personas van a terminar muertas a causa de todo esto. Esta es una forma de negación del SIDA y acaba de tener su gran estreno en HBO “.

Chachoua fue noticia cuando Charlie Sheen buscó un tratamiento alternativo en México poco después de hacer pública su condición de VIH. En un controvertido episodio The Dr. Oz Show, Sheen dijo que había abandonado sus medicamentos para el VIH a favor del tratamiento de “terapia de remisión inducida” de Chachoua, mientras Chachoua agitó más revuelo al afirmar que se había inyectado a sí mismo con la sangre de Sheen para probar la eficacia de su tratamiento. Maher, impresionado con el truco de la transfusión, comentó, “El Dr. Oz dijo que eso es muy inadecuado. Lo que yo pensé fue; eso es tener confianza “.

Demás está aclarar que las afirmaciones de Chachoua carecen de cualquier tipo de evidencia contrastable y que el tratamiento contra el VIH a base de leche de cabra no tiene el más mínimo asidero científico. En el programa tampoco se aclaró que Sheen abandonó el tratamiento de Chachoua poco después de haberlo empezado. Como confirmó su manager Marcos Burg a la revista People “Charlie ha vuelto a sus medicamentos. Intentó una cura de un médico en México, pero en el momento en que los números subieron, comenzó a tomar su medicina”

Otro detalle que llama bastante la atención es que ninguno de sus “amigos” educados en la ciencia e invitados frecuentes al programa, como Bill Nye, Neil deGrasse Tyson o Richard Dawkins se hayan manifestado al respecto o le hayan llamado la atención.

Ateísmo no es sinónimo de escepticismo

“¡Pero Bill Maher no es un Alex Jones, es un humano y puede equivocarse, no es tan malo y lucha contra la religión!” dirá el infaltable fanboy.  Pero eso es justamente lo que lo hace más peligroso. Alguien que mezcla verdades con verdades a medias y mentiras y dice cosas inteligentes mientras disimuladamente induce al pensamiento mágico, genera una falsa sensación de confianza que puede calar mucho más hondo en el consciente colectivo que el mensaje de un paranoico desequilibrado como Jones. Esta sutileza hace mucho más creíbles y sensatas ideas irracionales que pueden terminar siendo muy peligrosas.

Ateísmo no es sinónimo de pensamiento racional o escepticismo, ni siquiera de inteligencia y Bill Maher es la prueba viviente. En ese afán infantil de rebeldía a través de la lucha constante que muchos creen sostener contra el “status quo” —si no se tienen los conocimientos adecuados y un sentido crítico muy bien entrenado— inevitablemente se termina perdiendo el horizonte y confundiendo escepticismo con negacionismo y conspiranoia.

Si, reírnos de la vieja religiosa del barrio puede hacernos sentir muy inteligentes, pero no hay que bajar la guardia, el ateísmo es un paso necesario, pero no el epítome de la racionalidad.

Referencias: https://www.sciencebasedmedicine.org/when-antivaccine-pseudoscience-isnt-enough-bill-maher-embraces-goat-milk-hiv-quackery/

David Silva Valerio Autor: David Silva Valerio
Cientificista, acrofóbico, sicario de la CIA, adicto a los analgésicos y fan de Doraemon.
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6 comments

  1. El problema no es ser ateo o agnóstico, o incluso, escéptico o creyente de conspiraciones. El problema real es no investigar bien y ciñéndose al rigor científico investigativo y que aquellos señalados se nieguen a dar explicaciones abiertas y transparentes al pueblo, lo que redunda en especulaciones pavorosas e inconclusas por la falta de información coherente.

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  2. Me parece absurdo sentirse superior a alguien por el mero hecho de ser ateo. Ridiculizar una creencia o religion no es sinonimo de sinonimo de inteligencia, sino mas bien de mala educacion e ignorancia.
    PD: teclado americano, disculpad la ortografia.

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  3. Yo también suelo ver Real Time, y en cuanto a show político es de lo mejorcito. Aplaudo la valentía de Bill Maher para meterse con los suyos, con los liberales (meterse con los republicanos cada vez tiene menos mérito).

    Me parece que su labor como figura atea famosa es encomiable, y sus métodos se encuadran siempre dentro del humor y del negocio del espectáculo televisivo.

    No creo que poner a prueba una idea apelando a su coherencia o racionalidad sea mala educación, siempre y cuando se respete a las personas que la siguen y su libertad para hacerlo. Pero si la idea (o la religión) tiene aspectos risibles, el problema no está en quien se ríe de ella, sino en quien la asume de manera tan ciega que confunde la crítica con un insulto personal.

    Esto, por supuesto, vale tanto para la religión como para la creencia de que el cáncer y el SIDA se curan con leche de cabra. La inteligencia compartimentada es capaz de ofrecernos muestras de personas brillantes en algunas terrenos y que son el hazmereir en otros.

    Un blog estupendo, a ver si genera más entradas.

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